Adicción a Internet

Introducción

Históricamente el término “adicción” se suscribía al uso de elementos químicos invasivos para el organismo. Sustancias como estupefacientes, alcohol, tabaco u otras consumidas en abuso. Consideradas estas “adicciones químicas”.

Sin embargo, existen otros tipos de “adicciones no químicas”, que al igual que las “químicas” se caracterizan esencialmente por la falta de control de la persona afectada sobre determinadas conductas.

Adicción a Internet

En un principio estas conductas resultan placenteras, luego los compor­tamientos se vuelven automáticos, son activados por las emociones e impulsos, con pobre control cogni­tivo y autocrítica sobre ellos. La persona está ávida de gratificación inmediata y no repara en las posibles consecuencias negativas de esa conducta. Pierde el control y la capacidad de discernir, y se desinteresa de otras actividades que antes le resultaban satisfactorias. A este tipo de adicciones no químicas se las conoce como psicológicas o conductuales. (Cia A., 2013).

Según Echeburúa y Corral en su libro Adicciones psicológicas: más allá de la metáfora (1994):

“cualquier conducta normal placentera es susceptible de convertirse en un comportamiento adictivo. Se podrían hacer usos anormales de una conducta en función de la intensidad, de la frecuencia o de la cantidad de dinero invertida y, en último término, en función del grado de interferencia en las relaciones familiares, sociales y laborales de las personas implicadas. Los componentes fundamentales de los trastornos adictivos serían la pérdida de control y la dependencia.”

Esta nueva categorización referida a adicciones no relacionadas a sustancias fue incluida en hasta aquí la última actualización del Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales -DSM V- año 2013. Estas adicciones no químicas incluyen conductas como el juego, el sexo, el trabajo o las compras. Llamativamente no se incluyó la “adicción a Internet” a pesar de las amplias experiencias clínicas, investigacio­nes y comprobaciones de su existencia a lo largo de casi tres décadas.

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Adicción a Internet

Internet es una herramienta que en las últimas décadas ha crecido de manera exponencial, a la cual le podemos atribuir innumerables ventajas respecto de su uso en: educación, servicios, marketing, finanzas, entretenimientos, sociabilización, etc.

Relaciones en redesEn este último aspecto, la interacción entre dos o más usuarios que se conectan a Internet ha llegado a niveles impensados hasta no hace mucho tiempo atrás. Rompiendo barreras geográficas, étnicas, religiosas, culturales, ideológicas y socio-económicas.

También a Internet se le atribuyen propiedades negativas. Paradójicamente, un factor perjudicial es la debilidad de los lazos construidos entre las personas. El reemplazo de los vínculos reales, cercanos y fuertes por los vínculos virtuales, lejanos y más débiles. Favoreciendo esto a la reducción del círculo social y afectando el bienestar psicológico de los individuos.

Otra cuestión para nada menor es la utilización excesiva o persistente de Internet, lo cual puede conducir a una adicción. Llevado esto al contexto de una sociedad globalizada y cada vez más dependiente de las tecnologías de la información y comunicación, se torna más trascendental el uso responsable de estas herramientas.

Para muchos autores/investigadores la tarea de definir técnicamente una adicción a Internet resulta problemática. Un sujeto que visita constantemente sitios de contenido sexual, ¿sería adicto al sexo y/o a Internet? Un individuo que constantemente se halla interactuando en redes sociales, ¿es un adicto a las redes sociales y/o a Internet? Una persona que continuamente se encuentra conectado las redes sociales mediante su teléfono celular ¿es adicta a las redes sociales, a Internet y/o al celular? Muchos hablan de Internet como un medio, otros de adicciones tecnologías; pero todos coinciden en que existe una adicción psicológica. (Luengo Lopez A., 2004).

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Caracteristicas

No me gusta - SWLas personas que sufren este tipo de adicciones se caracterizan por tener tiempos muy prolongados de conexión, por lo general con fines recreativos. Llevando esto a descuidar otras aéreas de su vida: las relaciones sociales (incluimos aquí la familia), el trabajo, la alimentación, el descanso, etc. Los adolescentes constituyen el grupo etario más vulnerable.

Los individuos más propensos a sufrir esta adicción son aquellos a los que se le dificulta relacionarse y comunicarse con sus pares. Otros factores de riesgo son: la depresión, intromisión, baja autoestima, búsqueda de sensaciones, ansiedad y timidez.

Entre los síntomas de la adicción a Internet encontramos: ansiedad, irritabilidad, desajuste emocional y dificultad para la interacción social. Esta última se ve disimulada con el empleo de Internet a través de herramientas como el chats, programas de mensajería instantánea, redes sociales, etc.

Estos  problemas comienzan a ser más visibles con el descuido de las actividades diarias de la persona afectada. Mucho tiempo conectado les imposibilita llevar adelante tareas laborales y/o académicas, denotándose bajas en los rendimientos de estas acciones. Algunas personas se quitan horas de sueño o incluso saltean alimentarse en ciertos horarios para no dejar de estar frente a la pantalla conectados. Trastornos en la conducta, sedentarismo, obesidad son otras de las consecuencias.

Si bien, los adolescentes constituyen el grupo etario más vulnerable, debemos remarcar que independientemente de la edad y de la amigabilidad con la tecnología, hay personas que son más vulnerables que otras a padecer cualquier adicción y esto se debe a la personalidad y los estados emocionales de cada individuo. Alguien que se halla sometido a circunstancias adversas contantes, por ejemplo: frustraciones afectivas o continuas agresiones verbales y/o físicas de sus pares (bullying) es proclive a padecer una adicción.

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Para tener en cuenta

Precaucion - SWLos síntomas a los cuales debemos prestar atención para detectar una posible adicción son:

  • Privación de horas de sueño. Dormir menos de 5 horas con el objeto de pasar más tiempo conectado a Internet.
  • Descuido en otras actividades cotidianas como las: académicas, laborales, salud/deportivas, relaciones sociales (contacto con familiares, amigos, etc.).
  • Pensar en Internet constantemente. Sentirse irritado cuando no se está online o cuando la conexión es lenta.
  • Perder la noción del tiempo de conexión y/o interacción en la red. Intentar reducirlo sin lograrlo.
  • Mentir sobre las horas de conexión. Sentir culpa por las horas que se está conectado.
  • Sentir euforia cuando se está frente a la computadora u otro dispositivo que nos posibilita estar interconectados.

Cuando estar conectados a Internet pasa a ser una prioridad sobre otras actividades, cuando el estar online resulta ser la primera y última actividad diaria, cuando el tiempo de conexión es excesivo pero a la vez nunca suficiente, cuando aparecen síntomas de pérdida de control como irritabilidad, ansiedad, depresión por no estar frente a un dispositivo online; estamos frente a una adicción.

 

Ver también otros peligros

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